Adolescencia

Esta entrada me hace especial ilusión, la ha escrito una fantástica adolescente que me tiene frito y a la vez sin la cual mi vida perdería sentido e interés. Gracias por dejarme compartir esto tan especial que has escrito.

La definición de adolescencia, según la RAE, es la siguiente: período de la vida de una persona comprendido entre la aparición de la pubertad y el inicio de la edad adulta.

En cambio, la adolescencia es mucho más que eso. La adolescencia es locura, inseguridad, miedo, amistad, insuficiencia…

Como todo, la adolescencia tiene cosas malas pero también buenas.

Los amigos que encuentras muchas veces son los que te acompañarán hasta el final, tu personalidad se forma, vives todo como si mañana no pudieras seguir y disfrutas como pocas veces harás.

Vives tu primera fiesta, tu primer grupo de amigos…

Momentos y personas con las que realmente eres feliz y no quieres que se acaben nunca.

La adolescencia significa mucho más que lo que los adultos nos cuentan. No es solo un momento en el que piensas en chicos, ropa, ser popular…

Es un momento donde te planteas absolutamente todo. Todo lo que hasta ahora tenías establecido, lo que hasta ahora no podías haber pensado, de repente, se vuelve borroso y tu perspectiva de lo que te rodea da un giro de 180 grados.

Cada uno tiene su propia experiencia, cada persona es un mundo y lo sientes, lo vives de una manera diferente. 

Es un período de tu vida en el que lo que quieres es formar parte de algo y a la vez es el período en el que más solo te sientes.

Sientes que no encajas en ningún sitio y nunca vas a ser especial para nadie.

Desde tu perspectiva nadie lo entiende, nadie está viviendo eso y nadie te puede ayudar. 

Y al final del día, solo quieres que alguien te abrace y te diga “estoy aquí para ti”.

Como comenté, lo que quieres es sentir que formas parte de algo. La amistad te ayuda a pasar por ello. Conoces a personas, más agradables y menos, haces amistades también puede que conozcas a gente que no te valore, personas que te hagan sentir mal. Puede que conozcas a personas que se queden para siempre.

La familia, cada uno tiene una familia diferente y cada uno tiene relaciones diferentes pero al final el saber que tienes una familia que está ahí, que te escucha y quiere, eso puede hacerte pasar por todo. 

La sociedad, las redes sociales, los adultos… todos te están observando y si te caes lo verán y estarán para recordártelo. Estos no son todos malos, ni mucho menos, pero sí te pueden hacer sentir la persona más insignificante del mundo.

En este momento en el que no tienes claro nada es el momento del que depende tu futuro. Cuando estés llorando en casa, sécate las lágrimas tienes que estudiar. Cuando te sientas inútil, ahí está el suspenso para recordarlo. Cuando te veas fea, está la sociedad comentando sobre si engordaste, o adelgazaste o si deberías usar determinada ropa, deberías pensar de determinada manera y deberías actuar de la forma que está establecida. 

Todo está borroso y te hacen elegir a qué quieres dedicar el resto de tu vida. 

La mayoría de los adolescentes no saben a dónde van y tienen miedo, se sienten solos, inútiles e insuficientes.

Las redes sociales. No me gusta su foto, es muy fea, esa camiseta es horrible, está gorda, plana, no sé como puede subir eso…

Comentarios que escuchamos cada día y hacemos que no nos afectan. Pero pensemos, una persona que no se gusta, que le cuesta aceptarse, que aún no ha descubierto su verdadero yo, ¿creéis que puede dominar el efecto que las palabras de los demás van a causar en él?

Y las redes sociales tienen mil cosas buenas, compartimos gustos, conocemos personas y puede que nos hagan sentir bien. Pero al final del día son una pantalla a la que nos agarramos para no tener que afrontar el mundo real y muchas veces usamos como remedio la causa de nuestra tristeza.

Una profesora me dijo: “Cuando tu grado de felicidad depende de ti mismo y no de los demás, cuando dejas de poner los actos de los demás como excusa para tu malestar, realmente podrás empezar a buscar esa felicidad y ese verdadero yo”.

Aristóteles definía la felicidad como el propósito central de la vida humana. Un hombre feliz vive bien y obra bien.

Los humanos vivimos para conseguir la mayor felicidad posible. Desde pequeños nos dicen que tenemos que ser felices, puede que con nuestro trabajo, nuestros amigos o familia. Vivimos en la busca constante de ella, a veces nos parece que nunca llegará y otras que ya la estamos tocando.

Pero, ¿realmente alguien es plenamente feliz? ¿Alguna persona es libre de dolor?

Definitivamente no. Todos pasaremos dolor, cada uno de una forma distinta.

En cambio lo que hagamos para combatirlo es lo que nos diferencia y nos hace más o menos felices. El dolor es inevitable, el sufrimiento opcional. Nada bueno va a ser fruto del sufrimiento, en cambio, en la adolescencia sentimos que ese sufrimiento no acabará y perdemos la dirección con la que combatirlo. Muchas veces nos encontramos a contracorriente. 

Porque si esas cosas que nos dicen que nos harán felices nos aportan, nos hacen dar un pasito más. Al final las zancadas solo las podemos dar nosotros mismos.

Ese sufrimiento llega de muchas formas. Problemas familiares, falta de afecto, baja autoestima, estereotipos que nos discriminan por no ser “normales”, miedo a que no nos acepten por ser homosexual, no ser lo suficientemente ”guay”…

La mayoría de los adolescentes tenemos baja autoestima, pensamos que físicamente, mentalmente, académicamente… no tenemos lo suficiente. Nos comparamos con nuestro amigo que lo hace mejor que yo o simplemente no nos gustamos a nosotros mismos y no sabemos cómo cambiarlo.

Eso es lo más difícil. Cuando no sabemos cómo manejarlo, no sabemos a quién acudir y cómo podemos frenar ese sufrimiento.

Hasta el día en el que te quieras a ti mismo nunca vas a querer bien a nadie.

“¿Normal?¿Qué es normal? En mi opinión ser normal es sólo lo ordinario, lo mediocre. La vida pertenece a aquellos individuos raros y extraordinarios que se atreven a ser diferentes”.

Las personas diferentes son las que hacen que la vida sea interesante. No hablo de princesas y caballeros, de brujas y hechiceros, sino de ideas, culturas y sentimientos diferentes. Personas que hagan que tu vida sea digna de vivir. 

Los estereotipos nos hacen sentir que tenemos que ser el mejor en todo, el príncipe que va a salvar a su princesa. Pero no todos somos caballeros y no todas somos princesas, lo cautivador es lo que se diferencia de las princesas y nuestro cuento puede tener otro final.

“A veces termino de ver Harry Potter o Star Wars y me quedo un poco atónito porque mi vida no es así. Yo no tengo magia, ni soy azul, ¿sabes? Pero en realidad nuestra vida es mágica. Cada uno de nosotros desde el momento que nace es especial. Y sonará cursi, pero es la verdad. Somos suficientes. Somos suficientemente interesantes, si somos nosotros mismos, y solo nuestras conexiones con las personas son mucho más mágicas que cualquier película de Harry Potter”.

“We are enough”, Ethan Hawke.

La primera vez que escuché estas palabras me quedé atónita. No necesitamos ser los mejores. No necesitamos un premio Óscar. No mido 1,80, no soy rubia, ni brillante en matemáticas… pero tengo otras miles de cosas buenas en mi interior. Tengo que aprender que yo misma, dentro de mis limitaciones, puedo hacer de mi vida lo quiera. No necesito tener esas cualidades, necesito usar las mías para ser la mejor persona que pueda llegar a ser.

A pesar de todo, tengo miedo. Lo tengo que admitir. Tengo miedo a estar sola. A que mi cuento no tenga un final feliz. Pero ante el miedo no me puedo rendir, tengo que combatirlo. 

De acuerdo con el Instituto Internacional de Estadística el suicidio es la tercera causa de muerte para los jóvenes de edad comprendida entre los 15 y 29 años.

Eso también da mucho miedo. Tantas vidas que aún estaban por empezar, se rindieron. Pero hay que recordar que la vida siempre nos va a poner en nuestro lugar. Al final lo que des, sin interés propio, volverá a ti. Puede que no en el momento que esperabas pero lo hará. Y nunca es lo más fácil rendirse.

Todo tiene un principio y un final. El camino puede ser más fácil si te rodeas de personas agradables, quiérete, ama de forma sana, valórate y date cuenta de que tu vida vale la pena.

Vas a vivir mil momentos, vas a luchar mil batallas, pero aunque duela, puedes. 

“Algún día alguien te abrazará y todas tus partes rotas se juntarán de nuevo”.

Autora: Alejandra Domínguez Rivas

3 comentarios sobre “Adolescencia

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