“EL LÍDER” por Javier Urra

Hace una semana el Dr. Javier Urra compartió conmigo un artículo que había escrito, nos conocimos hace unos meses fruto de la situación de Pandemia, cuando compartimos una colaboración en las Píldoras Solidarias de Educación en Familia que ha organizado la Fundación Familias Mundi con la colaboración de la Universidad LiberQuaré. Les comparto aquí el enlace a esta Píldora Solidaria “Lecciones de esta crisis” que me parece de gran interés https://www.youtube.com/watch?v=2w_r3o8ndQY

Tras leer el artículo se me ocurrió comentarle si lo publicaba en algún sitio para compartirlo, tras su respuesta, mi osadía fue comentarle la posibilidad de hacerlo en este espacio y me produjo gran alegría su respuesta, “genial, estupendo”. Así que he preparado esta entrada con todo cariño y espero que os guste. Muchas gracias Javier por tu generosidad y por compartir tu conocimiento desinteresadamente.

EL LÍDER (Prof. Dr. Javier Urra)

Aunque tenga muchas razones, nunca abandona cuando las cosas se ponen mal, y es que liderar es ceñirse al deber, a lo que ha de hacerse, a lo correcto, no a lo cómodo, al aplauso fácil. 

Liderar exige mantenerse solo, sin el sostén populista, se precisa de coraje, de habilidades adquiridas con experiencia, de una personalidad forjada con tenacidad, de desarrollados potenciales intelectuales. 

Se trata de no ser autoindulgente, de no posar para una radiografía, de saber decir: “no sé”, de no juzgar si no conoce todos los hechos y ha escuchado las distintas versiones. 

Su posición ante los homenajes debe ser como la de Orson Wells en sus últimos años, cobraba. No debe llevar gafas para dar impresión de intelectual, pues no aporta cultura. 

No puede ser una persona crónicamente insatisfecha, ni seguir unida a un partido político, a una asociación, a una empresa, por puro rencor, ni desear cambiar su fortuna jugando a la lotería, ni no tener un puesto profesional al que volver, ni aceptar regalos, ni quedarse como invitado en casa de nadie, ni asumir desde el conformismo la “obediencia debida”.

Debe huir de las frases ingeniosas, lucir en los días grises de bruma, lluviosos. Ser convincente, creíble. Ha de anticipar. Debe poseer carisma y una mirada poliédrica para ver el mundo que le rodea más allá del movimiento, de las conductas, debe captar motivaciones, sentimientos, lo no dicho en las encuestas, en los sondeos. 

Ha de ser vocacional, apasionado por su trabajo y contar con un magnífico talento: el sentido del humor. 

Rodearse de los mejores, lo que presupone buenas personas. Gustar de argumentar, de entender que la posesión de la verdad es un espejismo propiciado por los más necios. 

No debe buscar alcanzar el éxito, sino crear una obra compartida. Reconocer sus limitaciones, propiciar la humildad. Ser querido, no temido.

El líder sabe comunicar, compartir la experiencia humana, gusta de la soledad que permite el intercambio con los otros, rehúye la pereza cognitiva, aviva el vínculo, el apego.

Aprecia la solidaridad, fomenta las conductas de ayuda. Potencia la responsabilidad individual.

Sabe identificar los problemas y dar respuesta con presteza. No cabe la mediocridad, la confusión e incoherencia.

Debe ponderar la información que recibe, entender que la salud incluye lo biológico, lo social y lo psicológico.

Se apoya en la fortaleza de su espíritu, con sentido de futuro, desde la serenidad, la asertividad, la resolución de conflictos, mantiene un delicado equilibrio entre tiempo y voluntad.

Gusta de la belleza, de la cultura, de la armonía del ser, cuenta con un propósito de vida. Es consciente de la capacidad que posee para superar circunstancias difíciles, y aun traumáticas. 

Ha aprendido desde una personalidad resistente y una gran capacidad para reinventarse a gestionar la espera, la tolerancia a la frustración.

Se adorna de flexibilidad, nunca se deja atrapar por la apatía, desgana, falta de motivación.

Mujer u hombre, quien ostenta liderazgo conjuga el idealismo con la realidad, sabe aceptar y relativizar, sonríe, es perseverante, hace acopio de sabiduría, adopta el autocontrol, y siempre siempre, anticipa. 

Demanda el esfuerzo de cooperación y asume la responsabilidad de los fracasos.

Madrid 18 de noviembre de 2020

Javier Urra

Prof. Dr. en Psicología y Dr. en Ciencias de la Salud

Académico de Número de la Academia de Psicología de España

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